Historia de los coches fúnebres (I)

Historia de los coches fúnebres (I) - Pompas Fúnebres San Nicolás

¿Alguna vez te has preguntado cuál es la historia del coche fúnebre? Pues hoy en Funeraria San Nicolás te lo contamos todo.

No es hasta mitad del siglo XVII, cuando las poblaciones empiezan a crecer y las iglesias empiezan a quedar más lejos de las casas, cuando estos carromatos empiezan a ser tirados por caballos. 

El problema que había en esta época es que los entierros no se hacían inmediatamente. El féretro expuesto a las inclemencias durante días empezaba a deteriorarse. Por ello, se empezaron a construir las carrozas fúnebres para evitar que se estropeara la madera. 

De esta forma, es a partir del siglo XIX cuando estas carrozas empiezan a ser más sofisticadas, con adornos de madera tallada, palomas y pergaminos, además de las pesadas cortinas de terciopelo, siempre construidas a mano en madera de caoba.

Como era de esperar, su mayor auge tuvo durante la época victoriana. Después de la muerte del Principe Alberto en 1861, a los ingleses les fascinó el tema de los funerales y las prácticas de duelo, convirtiéndose en un gran negocio de la época.

George Shillibeer fue reconocido como el inventor de este tipo de vehículo grande tirado por caballos en el que se podían transportar también a los familiares. Estos fueron llamados Shillibeer’s Funeral Coaches y fueron muy populares en toda Europa.

Durante esta época también se puso de moda el uso de plumas de avestruz para decorarlos: cuantas más plumas hubiese, más posibles tenía el finado o su familia. El coche era tirado por caballos negros si el difunto era un hombre; las mujeres y los hombres solteros, blancos. Si el dueño de la funeraria no disponía del caballo del color correspondiente, lo teñía.

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